Junio 23, 2025

Ampliación del Aeropuerto del Prat: ¿puede el desarrollo ser realmente sostenible?

Barcelona vuelve a situarse en el centro del debate urbano, climático y territorial con la propuesta de ampliación del Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Un proyecto que no solo plantea cuestiones de conectividad aérea, sino que reabre una pregunta clave para nuestro futuro: ¿Es compatible el crecimiento infraestructural con la protección de la biodiversidad y los compromisos de descarbonización?

Un megaproyecto de alto impacto

La propuesta contempla una inversión de más de 3.200 millones de euros e incluye:

  • La ampliación en 500 metros de la tercera pista.

  • La construcción de una nueva terminal satélite.

  • La remodelación de las terminales T1 y T2.
    Fuente: El País

El objetivo declarado es convertir Barcelona en un hub intercontinental clave, con conexiones hacia mercados asiáticos como Japón, India o Corea del Sur.

Sin embargo, la ampliación amenaza un espacio ecológicamente sensible: La Ricarda, un humedal protegido por la Red Natura 2000, considerado fundamental para el equilibrio ecológico del delta del Llobregat. De hecho, la Comisión Europea ya ha advertido de que cualquier actuación en la zona requerirá una evaluación estricta y autorización explícita.

Una contradicción en clave climática

Más allá del impacto ambiental directo, el proyecto representa una fuerte contradicción frente a los compromisos climáticos asumidos por España y la UE. La ampliación supondría un aumento de las emisiones de CO₂, al pasar de 55 a 70 millones de pasajeros anuales.

Todo esto ocurre en un contexto donde se promueven zonas de bajas emisiones urbanas y se refuerza el uso del tren como alternativa al avión en trayectos cortos. ¿Qué tipo de movilidad queremos realmente fomentar?

En nuestro artículo sobre la economía regenerativa, ya planteábamos que el futuro no pasa por hacer “menos daño”, sino por diseñar sistemas que generen impacto positivo. Y eso empieza por cuestionar el modelo de grandes obras públicas que aún se apoya en una lógica extractiva y cortoplacista.

Alternativas viables… y urgentes

Frente al discurso del “más es mejor”, existen alternativas realistas, más sostenibles y mejor alineadas con los compromisos del Acuerdo de París:

  • Redistribución del tráfico aéreo hacia los aeropuertos de Girona y Reus, reforzando su conexión mediante tren de alta velocidad.

  • Fomento del tren para distancias cortas y medias, reduciendo la dependencia del avión en trayectos domésticos.

  • Optimización del Prat actual, mejorando su eficiencia operativa sin ocupar nuevos espacios naturales.

Estas soluciones no solo alivian la presión sobre La Ricarda, sino que encajan con una estrategia de movilidad descarbonizada y territorialmente equilibrada.

Un símbolo de algo más profundo

La ampliación del aeropuerto no es solo un debate técnico: representa una encrucijada entre dos modelos de desarrollo.

Por un lado, un enfoque clásico centrado en el crecimiento lineal, las cifras y la conectividad a cualquier precio.

Por otro, un modelo emergente que entiende el territorio como un sistema vivo que debe protegerse, restaurarse y gestionarse con visión ecológica.

Como explicamos en nuestro artículo sobre qué significa ser B Corp, avanzar hacia un modelo regenerativo exige coherencia estructural: medir, compensar y rediseñar nuestras infraestructuras para que estén al servicio de las personas y del planeta.

Conclusión

Desde Wegsco creemos que la ampliación del Aeropuerto del Prat representa una oportunidad crítica para repensar cómo se diseñan las infraestructuras del futuro. No se trata solo de reducir impactos negativos: se trata de generar beneficios tangibles para el entorno, el clima y la sociedad.

La verdadera sostenibilidad no puede construirse sobre espacios destruidos. En un momento de emergencia ecológica global, optar por soluciones regenerativas no es un lujo: es una necesidad estratégica.