Octubre 1, 2025
Barcelona estrena un sistema pionero que transforma el frío del gas en energía sostenible
Barcelona ha puesto en marcha un proyecto único en el mundo que convierte el frío residual del gas natural licuado (GNL) en una nueva fuente de energía sostenible. La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento junto a Enagás y la multinacional francesa Veolia, permite climatizar edificios, instalaciones industriales y viviendas con un sistema que hasta ahora no existía en ninguna otra ciudad.
Cómo funciona este sistema innovador
El gas natural llega al puerto de Barcelona en estado líquido, a –160 ºC, transportado en grandes barcos metaneros. Para poder utilizarlo en empresas y hogares debe volver a su estado gaseoso, un proceso que tradicionalmente se hacía con agua del mar. Ese enfriamiento se perdía después en el retorno al mar, desaprovechando un enorme potencial energético.
El nuevo sistema cambia las reglas del juego: recoge ese frío, lo canaliza mediante un circuito especializado y lo distribuye en forma de agua fría a distintos puntos de la ciudad. Así, puede usarse tanto para climatizar oficinas, centros residenciales y espacios públicos como para refrigerar industrias y productos alimentarios.
Impacto en energía y emisiones
Gracias a este modelo, Barcelona puede generar hasta 131 GWh de energía al año, suficiente para cubrir las necesidades de una ciudad como Reus (más de 100.000 habitantes). Además, evitará la emisión de 32.000 toneladas de CO₂ anuales, lo que equivale a más de 100 vuelos de ida y vuelta entre Barcelona y Nueva York.
Primeros usuarios y expansión
Entre los clientes iniciales ya se encuentran la Fira de Barcelona, oficinas de la Generalitat y varios centros industriales, además de zonas residenciales como el barrio de la Marina del Prat Vermell. El sistema está abierto a más incorporaciones, y grandes mercados como Mercabarna ya han mostrado interés en sumarse próximamente.
Un modelo exportable
El éxito de esta red urbana abre la puerta a replicar el modelo en otras plantas regasificadoras, tanto en España como a nivel internacional. Allí donde llegue gas natural licuado, este “frío escondido” puede convertirse en energía limpia para climatizar ciudades y reducir su huella de carbono.
Barcelona, referente en innovación sostenible
Con este proyecto, Barcelona refuerza su posición como ciudad pionera en sostenibilidad y smart cities, demostrando que la economía circular aplicada a la energía no solo es posible, sino que aporta beneficios inmediatos en consumo, emisiones y competitividad urbana.
