Abril 25, 2025

Reducción del 67% de Emisiones para 2035:

El gran reto climático que Catalnya debe asumir

El Parlament de Catalunya acaba de recibir un mensaje claro y urgente de parte del Comitè d’Experts sobre el Canvi Climàtic: reducir un 67% las emisiones de gases de efecto invernadero antes de 2035. No es una recomendación simbólica: es una advertencia seria, avalada por ciencia y necesidad. Si queremos evitar los peores escenarios del cambio climático, el momento de actuar es ahora.

Esta hoja de ruta, que marca una reducción anual del 8% de emisiones a partir de ya, pone el foco especialmente en tres sectores clave: transporte, industria y energía. El transporte deberá reducir sus emisiones en un 72%, la industria en un 65% y el sector energético hasta en un 91%. Pero más allá de cifras, lo que se plantea es una transformación profunda en nuestra manera de movernos, producir y consumir.

Y no se trata solo de electrificar vehículos o llenar tejados de placas solares. Según la presidenta del comité, Montserrat Termes, el cambio estructural pasa también por una transformación en el comportamiento social y en el consumo. En otras palabras: no basta con soluciones tecnológicas, sino que se nos pide una nueva forma de entender el progreso.

Desde Wegsco, esto no nos suena a novedad: lo estamos viviendo a diario junto a empresas que quieren dejar atrás el modelo lineal y abrazar uno circular y regenerativo. De hecho, muchas de nuestras soluciones –como el sistema Blue de Hamwells, que recupera el calor del agua residual para ahorrar energía, o Aquaer, que produce agua potable directamente del aire– surgen precisamente para dar respuesta a esta necesidad urgente de eficiencia y autonomía sin comprometer el confort.

Este contexto, además, exige que las empresas no solo adapten sus operaciones, sino también su visión. En un momento en el que la regulación europea se está endureciendo –con iniciativas como la Directiva CSRD o el nuevo marco de taxonomía verde–, anticiparse puede marcar la diferencia entre liderar el cambio o quedarse fuera del mercado. Lo analizamos en profundidad en nuestro artículo sobre regulaciones ambientales en Europa.

Pero también es importante preguntarse: ¿qué significa realmente ser una empresa sostenible? En un escenario donde todo se etiqueta como «verde», toca ir más allá del marketing y apostar por la trazabilidad, la innovación real y la coherencia. No basta con compensar emisiones: hay que repensar procesos y eliminar ineficiencias desde el origen.

El Comité ha dejado claro que este esfuerzo no recae solo sobre gobiernos e instituciones. Las decisiones individuales –y empresariales– son parte esencial del cambio. Como dijo Jordi Solé, investigador del CSIC y miembro del comité, algo tan cotidiano como decidir si viajamos a Roma por un fin de semana low-cost tiene un impacto climático real. Se trata de revalorizar lo necesario, de reducir el consumo sin renunciar al bienestar, y de fomentar una economía que no dependa del extractivismo.

Por eso, desde Wegsco no solo desarrollamos tecnología sostenible. También trabajamos para acompañar a empresas que quieren tomar el camino más difícil –pero también el más valiente y necesario–: el de la transformación real.

El Parlamento tendrá que decidir en los próximos meses si adopta las propuestas científicas sin alterarlas. Pero lo cierto es que muchas organizaciones ya están actuando, conscientes de que no podemos esperar a que llegue una ley para empezar a cambiar. El planeta ya no puede permitirse más tiempo perdido.